Mostrando entradas con la etiqueta Elementos elementales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elementos elementales. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de julio de 2019

¿Y SI SOLO HUBIERA DIEZ?

Unidos a los otros hombres

Dijo, pues, Yahveh: "El clamor de Sodoma, de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo” (…) Abraham le dijo a Iahvé: "Así que vas a borrar al justo con el malvado? Tal vez haya cincuenta justos (…) Tal vez se encuentren allí treinta (…) ¿y si se hallaren allí veinte? (…) ¿si se encuentran allí diez?”

Es la Palabra de Dios en la primera lectura de este domingo XVII (ciclo C) del TO que quiere hacer caer en la cuenta de que Abraham no tiene una espiritualidad individualista sino una espiritualidad social pues se preocupa de los demás y está convencido de que unos pocos (sean 50 ó 10) salvarán a todos los de Sodoma y Gomorra y alrededores (cf Gen 18, 20-32).

Juan Pablo II ya comentó en su día que “se debe rechazar la tentación de una espiritualidad oculta e individualista que poco tienen que ver con (…) la lógica de la Encarnación (…) Es muy actual a este respecto la enseñanza del Concilio Vaticano II: «El mensaje cristiano no aparta los hombres de la tarea de la construcción del mundo ni les impulsa a despreocuparse del bien de sus semejantes» (GS 34)” (Novo millennio ineunte, 52).

Jesús enseña a sus discípulos a rezar en plural, por todos (Lc 11, 1-13): Padre nuestro, no padre mío. Venga a nosotros tu Reino, no ha mí solo. Danos hoy nuestro pan de cada día, no mi pan. Etc. A su vez Francisco (Aud Gral 26-VI-2019) recuerda que “la comunidad de creyentes ahuyenta el individualismo para fomentar el compartir y la solidaridad. No hay lugar para el egoísmo en el alma de un cristiano”. Por eso la oración cristiana –ha recordado el Papa argentino- es para rezar por todo el mundo y no solamente para pedir cosas para mí.

El hombre sabe lo que reza el salmo, que “el Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres; desde su morada observa a todos los habitantes de la Tierra (Ps 32), no en unos pocos, no solo mira a los buenos, a los mejores, a los más… y como el hombre es imagen y semejanza de Dios, tiene que hacer lo mismo.

En este mundo de Dios hay mucha gente buena, much@s just@s, aunque no sean burocráticamente cristianos y no puedan tener un certificado de bautismo pero hacen muchísimas cosas buenas y bien hechas, por eso el Papa polaco Wojtyla, en la Carta para preparar el gran Jubileo del 2000, decía que “es necesario además que se estimen y profundicen los signos de esperanza presentes en este último fin de siglo, a pesar de las sombras que con frecuencia los esconden a nuestros ojos” (Tertio millennio adveniente, 46).

Benedicto XVI también expuso esta idea básica de mirar al mundo entero y ver sus luces y sus sombras que no deben sorprender y poner de mal humor. San Pablo recuerda que “nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todo hombre (…) para hacer a todos perfectos en Cristo” (Col 1, 28), no a unos cuantos.

“La época actual –dijo Juan Pablo II- junto a muchas luces presenta igualmente no pocas sombras (...) Será oportuno afrontar la vasta problemática de la crisis de civilización que se ha ido manifestando sobre todo en el Occidente (…) A las puertas del nuevo milenio los cristianos deben ponerse humildemente ante el Señor para interrogarse sobre las responsabilidades que ellos tienen también en relación a los males de nuestro tiempo (...) ¿Y no es acaso de lamentar, entre las sombras del presente, la corresponsabilidad de tantos cristianos en graves formas de injusticia y de marginación social?” (TMA 36 y 52). Un buen cristiano no se cree perfecto, impecable y no debe osar afirmar que el mal que hay por este mundo de Dios es por culpa de los otros.

Al interrogarse sobre sus responsabilidades, l@s cristian@s ven claro que algo de razón tienen los profetas que denuncian los pecados sobre todo sociales, del pueblo, de los suyos, no de los demás. Algo de razón tendría Marx al afirmar que lo único importante es la Economía pues la afirmación es verdad si se evita exagerar o absolutizar la tesis. Por eso l@s bautizad@s saben que, todos los ámbitos de la vida como la familia, el deporte, la ciencia, la cultura, el descanso, etc., exige la pregunta “¿cuánto cuesta? Por eso hay que estar en cristianizar también la Economía. La Ciencia económica tiene descubierto que sus mecanismos deben ser iguales para todos, creyentes y no creyentes y la solución no es el capitalismo salvaje ni el comunismo absoluto.

El Concilio Vaticano II recuerda en Gaudium et spes que los “fieles han de vivir estrechamente unidos a los otros hombres de su tiempo” y han de esforzarse por “procurar comprender perfectamente su modo de pensar y sentir” (GS 62). Se trata de conocer y comprender la lógica propia de la Economía, sus reglas y sus leyes propias. Actuar de otra manera ocasiona grades daños a la sociedad y a la Economía, como demuestra la actual crisis mundial. En la lucha contra la pobreza no se puede estar solo con ayudas directas pues realmente dañan  ya que crean pasividad y dependencia. En situaciones de emergencia, la ayuda humanitaria directa es un deber improrrogable pero las ayudas indirectas tipo educación, inversiones comerciales de los países ricos, apertura de los mercados para comprar y vender productos, etc., es lo más ajustado a la verdad.

No se trata de crear un mundo cristiano económico, paralelo al Estado (o como se llame), como por ejemplo hicieron los templarios. Las leyes económicas al igual que las de tráfico, son las mismas para todos. Una dificultad que tuvo el cristianismo para reconciliarse con la Economía moderna fue prohibir toda forma de interés por los préstamos ya que erróneamente se confundía con el abuso llamado usura. Se consideraba que aceptar intereses por los préstamos era un pecado mortal.

Los fundamentos para la Economía moderna y su comprensión en el seno de la Iglesia los pusieron los franciscanos del s XIV y XV y los dominicos de Salamanca en el XVI. Adam Smith disfrutó de verdades económicas como el concepto de capital que había sido acuñado por frailes que tenían el voto de pobreza, o el de contabilidad o las instituciones financieras inventadas por los franciscanos como la red de 150 “montes de piedad” promovidos en aquella Europa medieval. Ofrecían créditos, no a los mendigos, sino a las hoy llamadas pymes (pequeños artesanos y emprendedores) que en momentos de crisis se encontraban oprimidos por los usureros. Benedicto XVI describió algunos de estos conceptos importantes en su encíclica Caritas in veritate, cap III.

El Evangelio no es un programa socio-económico o político, ni los cristianos tienen la fórmula mágica que ahorre la fatigosa búsqueda de la verdad también económica y financiera y el bien práctico.

En la encíclica Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio, EvG), Francisco deja escrito que “hoy tenemos que decir «no a una Economía de la exclusión y la inequidad». Esa Economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa (…) Hemos dado inicio a la cultura del «descarte» (…) Los excluidos no son «explotados» sino desechos, «sobrantes»” (EvG 53).

sábado, 20 de julio de 2019

ANDABA AFANADA

Pastoral del almuerzo

Lucas cuenta que “cuando iban de camino entró en cierta aldea (Betania), y una mujer llamada Marta le recibió en su casa (…) andaba afanada con los múltiples quehaceres de la casa” (Lc 10, 38-42). ¡Cómo no iba a estar afanada si en la casa viven 3 (ella, María y Lázaro) y de pronto viene a cenar una legión!, Jesús con los doce, unos cuantos de los “otros 72 discípulos” (quizá 10), un puñado de mujeres (¿6 ó 7?) que acompañaban a María, la madre de Jesús. Total que podían ser unos 30 comensales.

Jesús no se dedicaba a una pastoral sacramental, no se dedicaba a exigir que l@s del pueblo de Dios fueran al templo o a la sinagoga; no exigía que rezaran y se dejaran de “tonterías”, de “chiquilladas” o de cosas inútiles, sino que le preocupaba que la gente pudiera llevarse a la boca el pan de cada día. Asistía habitualmente a comidas o cenas a las que era invitado o se invitaba, como en el caso de Zaqueo y no era para desentenderse de su misión de anunciar el Reino.

Intriga a la inteligencia creyente el que en tantas ocasiones los evangelios se entretengan en contar tantos momentos gastronómicos de Jesús de Nazaret, Dios hecho hombre, el Redentor universal, pero no debe olvidarse que por eso mismo es el Modelo universal para tod@s, de cualquier cultura, de cualquier religión, de cualquier época o de cualquier continente.

Junto al mar de Galilea acudió a él una gran multitud y Jesús llamó a sus discípulos y dijo: Siento profunda compasión por la muchedumbre, porque hace ya tres días que permanecen junto a mí y no tienen qué comer; no quiero despedirlos en ayunas no sea que desfallezcan en el camino (cf Mt 15, 29-32). en otra página se lee que “estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores” (Mt 9, 10), sabiendo Jesús que llamaría la atención a los fariseos pero no le parecía inoportuno o inadecuado. Y en otra más adelante Mateo cuenta que “encontrándose Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, se acercó a él una mujer que llevaba un frasco de alabastro lleno de un perfume de gran valor y lo derramó sobre su cabeza mientras estaba a la mesa” (Mt 26, 6-7).

“Al anochecer se puso a la mesa con los doce discípulos” (Mt 26, 20), estaban en el Cenáculo para la llamada “última cena”. La cosa más grande que Dios ha podido hacer para los hombres es quedarse realmente en la Eucaristía y lo instituye con una cena y manda a los suyos “haced esto en memoria mía”, con un banquete sacrificial. Ya en el AT había elegido que el pueblo de Israel, tras salir de la esclavitud de Egipto conmemorara esa Pascua del Señor con una cena y se entretiene el Todopoderoso en indicar el menú: macho de un año, cordero o cabrito asado al fuego, pan sin levadura y hierbas amargas (Ex 12, 5-11).

De Jesús resucitado se cuentan pocas cosas de aquellos 40 días hasta que ascendió pero en cada uno de las cuatro encuentros narrados sale la comida, en casa de los de Emaús, en el cenáculo o en la playa del lago de Genesaret donde les tiene preparadas unas brasas y un pescado. Una vez resucitada la hija de Jairo, el jefe de la sinagoga, dijo que dieran de comer a la niña (cf Mc 5, 35-43).

Pero Jesús, en una de las dos veces que hizo multiplicación de panes y peces, una para 5 mil y otra para 7 mil, les dijo: dadles vosotros de comer (Mt 14, 16). “Entonces llega a casa; y se vuelve a juntar la muchedumbre, de manera que no podían ni siquiera comer” (Mc 3, 20).

La hospitalidad o la acogida es una virtud humana, símbolo de educación, de civismo, de perfección y por eso es una conducta que no falta en la gente buena. Un hombre bueno fue Abraham de quien, entre otras muchas cosas, se cuenta en el libro del Génesis que al llegar a su tienda tres caminantes, pidió “que traigan un poco de agua y lavaos los pies y recostaos bajo este árbol, que yo iré a traer un bocado de pan, y repondréis fuerzas” (Gen 18, 1-10). De este evento divino en la vida de Abraham, llama la atención que el autor sagrado se entretenga con detalle de la receta de la comida.

Una vez creado el hombre, Iahveh Dios “hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer (…) Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer» (Gen 2, 1.16-17). En el relato del llamado pecado original con la tentación de la serpiente, lo de “comer” aparece casi una docena de veces.

Dios bendijo a Noé y a sus hijos y les dijo: “Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy” (Gen 9, 3). Labán, hermano de Rebeca, acogió a Isaac, el hijo de Abraham, y le invitó a comer (cf Gen 24, 29). Isaac, ya moribundo, quería bendecir a su hijo primogénito después de comer el suculento manjar que le iba a preparar su mujer Rebeca que arregló a su hijo pequeño Jacob para que el padre, ciego, creyera que era el heredero, Esaú (cf Gen 27, 1-29). “Y ocurrió, que cuando llegó José donde sus hermanos, éstos despojaron a José de su túnica -aquella túnica de manga larga que llevaba puesta-, y echándole mano le arrojaron al pozo. Aquel pozo estaba vacío, sin agua. Luego se sentaron a comer” (Gen 37, 23-25).

Y siguiendo por todos los libros de la Biblia pueden sacarse mil ejemplos más de cómo el comer es algo fundamental para hacer vida correcta. Invitar a comer en casa es en cualquier civilización signo de confianza. Las comidas o almuerzos de trabajo son habituales momentos para los negocios y por eso los cristianos saben aprovechar las comidas o cenas en casa, con amigos o colegas, para lo mismo que hacía Jesús. En el salterio se lee que Dios dice al hombre: “Si tuviera hambre, no te lo diría pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros, beberé sangre de cabritos?” (Ps 49). Es el mismo Dios quien toca el tema y a su imagen y semejanza el orante dice “Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien” (Ps 127).

En la vida terrenal lo fundamental e imprescindible es comer lo adecuado pero, ¡oh sorpresa!, también el premio eterno se explica con la imagen de un banquete y no con cosas piadosas. “Y os digo que muchos de Oriente y Occidente vendrán y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos” (Mt 8, 11). “Nuevamente envió a otros criados ordenándoles: Decid a los invitados: mirad que tengo preparado ya mi banquete, se ha hecho la matanza de mis terneros y reses cebadas, y todo está a punto” (Mt 22, 4). Dice el Señor: He aquí que estoy a la puerta y llamo: si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo (Apoc 3, 10). Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber (Mt 25, 35).

sábado, 29 de junio de 2019

PEDRO Y PABLO

Dos apóstoles mártires en Roma

Cada 29 de junio se celebran juntos la solemnidad de Pedro y Pablo, ambos apóstoles y mártires en Roma aunque en lugar y fecha distintas. Como suele caer en día laborable, litúrgicamente en algunas diócesis se traslada al domingo más próximo para hacer eficaz la colecta de este día, dedicada al Papa.

Pedro era pescador de Betsaida, hijo de Jonás (Juan) y sabemos que su suegra vivía en Cafarnaún donde Cristo se solía hospedar cuando estaba en aquella ciudad junto al lago de Genesaret o Tiberíades. Fue su hermano Andrés quien le presentó a Jesús.

De Jerusalén Pedro se fue a Antioquia y luego a Roma donde en el 64 Nerón lo crucificó boca abajo en la colina del Vaticano, entonces fuera de la ciudad, al otro lado del Tíber. Una tradición no dice el nombre de su esposa pero sí el de la hija de ambos, Petronila, aunque un autor anónimo del siglo V/VI dice que era solamente hija espiritual de Pedro. Una inscripción prueba que fue un mártir del s I.

Eusebio de Cesarea (+340 con 80 años), autor de la Historia Eclesiástica, cita a san Clemente de Alejandría(+215 con 65 años), que contradice la tesis de la viudedad de Pedro cuando Jesús curó a su suegra.

Pablo, con su apertura de mente, fue un fiel instrumento de Dios para abrir la Iglesia a los gentiles En el segundo cautiverio (h 67) murió decapitado, también en Roma, donde hoy está ubicada la basílica de san Pablo extramuros y donde Juan XXIII sorprendió a todo el mundo anunciando el Concilio que se llamaría Vaticano II.

Del 29-VI-2008 al 29-VI-2009 el papa Benedicto XVI lo declaró «Año paulino» para celebrar el bimilenario del nacimiento de Saulo de Tarso y en la homilía en san Pablo extramuros, el día de la inauguración, dijo que “he querido convocar este «Año paulino» especial: para escucharlo y aprender ahora de él, como nuestro maestro, «la fe y la verdad» en las que se arraigan las razones de la unidad entre los discípulos de Cristo”. En esa ceremonia asistía Bartolomé I, el Patriarca de Constantinopla junto con “los delegados fraternos de las Iglesias que tienen un vínculo particular con el apóstol san Pablo -Jerusalén, Antioquía, Chipre y Grecia- y forman el ambiente geográfico de la vida del Apóstol antes de su llegada a Roma”.

Siendo inicialmente una conmemoración de ambos apóstoles, con el tiempo Pedro a hecho sombra a Pablo, dándose una importancia trascendental a la colecta llamada “óbolo de san Pedro” que se originó en Inglaterra en el siglo VIII como un impuesto (Denarius sancti Petri) de un centavo sobre los propietarios de tierra de cierto valor. El óbolo fue decayendo hasta ser abolido por Enrique VIII en el 1534. Con el tiempo se recuperó la colecta y en 2011 fue de 69 millones $. Con Francisco en 2013, fue de 78 millones y fue el último año que se dio a conocer el montante de la colecta. Parte de la colecta se dedica a las obras de caridad del Papa (tareas misioneras, iniciativas humanitarias y de promoción social), pero un buen % se dedica al mantenimiento de la estructura vaticana.

Los gastos e ingresos en el Vaticano solían silenciarse durante siglos pero cuando fue elegido Papa el cardenal Roncalli, que tenía fama de ser distinto y abierto, unos periodistas se animaron a preguntarle que cuántos trabajaban en el Vaticano. Juan XXIII, con gracia y buen talante diplomático les contestó: “Más o menos la mitad”.

En 2013 en la Curia Romana trabajaban 2.832 personas: 778 sacerdotes, 333 religiosos y 1.637 laicos (425 mujeres). El Gobierno de la Ciudad del Vaticano tenía 1.887 empleados que implicaban un costo total de unos 300 millones $. Pero lógicamente no debe cobrar lo mismo un laico que un clérigo y como loslaicos salen mucho más caros por mantener mujer e hijos, algunos se asustan con el montante que supone darles participación plena y activa. Un cardenal con sede en Roma cobra 5.600 $ al mes y tienen acceso a tiendas electrónicas libres de impuestos, a tiendas de ropa, a supermercados, a tabaco a muy bajo precio, a farmacia, a unos mil litros de gasolina anual gratis, beneficios aplicables a todos los empleados vaticanos. En noviembre de 2016, la Santa Sede lanzó el sitio web oficial del Óbolo de San Pedro en italiano, inglés y castellano. En el 2017 se crearon las cuentas de Twitter e Instagram de esta iniciativa.

Francisco ha hablado sobre la misión de Pedro en la Iglesia recordando que no tiene un poder absoluto ni solo un primado de honor sabiendo que la colegialidad es tan divina como la primacía por eso el Catecismo de la Iglesia anota que “Dios no ha querido retener para él solo el ejercicio de todos los poderes. Entrega a cada criatura las funciones que es capaz de ejercer…” (CEC, 1884).

El cambio pendiente de realizarse es del modo de ejercer Pedro su primado que ya impulsaba Juan Pablo II por lo menos desde 1995 con su encíclica ecuménica “Ut omnes unum sint” donde decía que “la conversión de Pedro y de sus sucesores se apoya en la oración misma del Redentor en la cual la Iglesia participa constantemente. Pido encarecidamente que participen de esta oración los fieles de la Iglesia católica y todos los cristianos. Junto conmigo, rueguen todos por esta conversión” (UUS, 4). En la peregrinación del 2000 en el Sinaí clamó ¡no hay tiempo que perder!

Además de este reajuste eclesial fundamental, hay otros asuntos eclesiales también básicos o elementales que necesitan corrección y reformulación para ajustarse al Evangelio y a la enseñanza de Cristo. Por ejemplo conviene corregir lo del Vicario de Cristo que se lo apropió y monopolizó el papa Inocencia III cuando desde siempre la fe cristiana enseña que vicario de Cristo (otro Cristo decía Pablo) lo es tod@ bautizad@ y no solo el Papa. El CEC 783 dice que “todo el Pueblo de Dios participa de estas tres funciones de Cristo y tiene las responsabilidades de misión y de servicio que se derivan de ellas” como también se hacía eco Juan Pablo II para animar a la participación plena y activa (cf Redemptor hominis 18-21 y Redemptoris custos).

Francisco, el 17-X-2015, ante el Sínodo ordinario sobre la familia, recordó que “hay el compromiso de edificar una Iglesia sinodal - todos llamados, cada uno en el rol que el Señor le confía-. Y (…) también el ejercicio del primado petrino podrá recibir mayor luz. El Papa no está solo, por encima de la Iglesia, sino dentro de ella como bautizado entre bautizados y dentro del Colegio episcopal como obispo entre los obispos”.

San Agustín (+430), al comentar las palabras de Cristo “y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18), afirma que "las llaves no las recibe Pedro sino la Iglesia en la persona de Pedro" (…) “las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única (...) Pues para que sepáis que la Iglesia ha recibido las llaves del reino de los cielos, escuchad lo que el Señor dice en otro lugar a todos sus apóstoles: «Recibid el Espíritu Santo... a quienes se los retengáis les quedarán retenidos» (...) lo de apacentar las ovejas, no es que él fuera el único... quiso significar la unidad de la Iglesia. Se dirige a Pedro con preferencia porque es el primero entre los apóstoles”.

Santa María que siente la Iglesia como su hijo, el Cristo Total, no deja de ser la omnipotencia suplicante a la vez que a cada un@ de sus hij@s les dice como en Caná: “Haced lo que él os diga” (Jn 2, 5).

viernes, 24 de mayo de 2019

COSAS SOBRE CHINA

Jornada mundial de oración por la Iglesia en China

Cada 24 de mayo se celebra la Jornada mundial de oración por la Iglesia en China, decretada por Benedicto XVI en 2007, en el día de Ntra Sra Auxilio de los cristianos, advocación del santuario chino de Sheshan en Shanghai y en la que san Juan Bosco encontraría la inspiración para fundar su triple familia religiosa. A esta fiesta mariana ha hecho referencia Francisco en la Aud Gral del 22-V-2019 manifestando que “esta feliz ocasión me permite expresar especial cercanía y afecto a todos los católicos de China, los cuales, en medio de las labores cotidianas y pruebas, continúan creyendo, esperando y amando”.

En 2007 Benedicto XVI compuso una oración a la Virgen china que reza: “Hoy venimos ante ti para implorar tu protección. Mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos (…) Sra Ntra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China, en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando (…) Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre. Amén".

El devenir histórico de los pueblos chinos es una lección para entender lo de la convivencia armónica a la que se refiere la oración mariana del Papa Ratzinger. Hacia el 27 dC, el emperador chino Liu Hsiu restauraba la dinastía Han con el apoyo de la nobleza que temía perder sus privilegios ante el descontento del campesinado – un movimiento de rebeldía era conocido como el de los “cejas rojas”- y por sus propias querellas internas.

Durante los casi dos siglos de existencia, esta segunda dinastía Han hubo de pactar con los poderosos nobles locales que hacían aumentar su poder y sus riquezas, con un paulatino empobrecimiento del campesinado, obligado a emigrar, mientras sus tierras se convertían en pastizales. La vida de la corte y el gobierno central se sumió en la corrupción y favoritismo. En su resquebrajamiento influiyeron familiares de las diversas emperatrices y los eunucos desde el año 135 dC. A partir del año 184 dC se produjo la revuelta de “los turbantes amarillos” y la lucha por el poder acabaría con la dinastía Han en el 220. 
En esa época de guerra civil, los pueblos bárbaros del norte y noroeste presionaban otra vez sobre las fronteras del Imperio. Antes había sido construida la Gran Muralla China o Chángchéng (”larga fortaleza”), en tiempos de la dinastía Qin, 200 años antes de Cristo, con el fin de protegerse de los ataques de los habitantes de la actual Mongolia. Entre el 220 dC y el siglo VII se vivió una nueva era conocida como la Edad Media, de fragmentación y confusionismo político. En el 280 se anexionaron el Estado Chin, con lo que toda China quedó unificada nuevamente hasta el 316.

Un lastre era la condición de primus inter pares del soberano, obligado a repartir grandes cantidades de tierras entre parientes y colaboradores a título de propiedad beneficial heredable. Las luchas internas surgidas, facilitaron la invasión de los pueblos bárbaros del norte que provocó la ruina definitiva de China aunque los invasores se dejaron influenciar por la superior civilización china y, al ser todos ellos de raza mongólica, con el tiempo su integración fue total.

En “La Cruz en Tradición, Historia y Arte e Historia”, William Wood Swymour dice respecto a China: «la cruz era reconocida como uno de los objetos más antiguos; es representada en sus pagodas, pintada sobre las lámparas usadas para iluminar los más sagrados sitios de sus templos» (p. 13). Jean - Théophane Vénard (†1861 con 32 años), sacerdote de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París, canonizado en 1988, fue misionero en Hong Kong donde, después de negarse a pisotear la cruz de Cristo, un guardia beodo le asestó cinco golpes de espada para la decapitación. Su vida impactó a Teresa de Lisieux.

En China en el año 2006 se construyeron 3 templos dedicados al Sagrado Corazón de Jesús, además de otro a Teresa de Lisieux y un 5º a san José.

200 cristianos ante el santuario mariano en la diócesis de Fengxiang,
donde las autoridades chinas arrasaron la iglesia de Qianyang el 4-IV-2019.

En la aldea de Tianjiajing de la provincia china de Henan, está el santuario de Ntra Sra del Monte Carmelo, erigido en agradecimiento por proteger a los misioneros durante la Rebelión de los Boxers. Es lugar de peregrinación a donde miles de personas han viajado desde su fundación en 1903 para orar y caminar por su Vía Crucis. Sin embargo desde 1987 el Gobierno había prohibido que asistiera una multitud y solo dejaba asistir a 300 personas. Luego, en la noche del 5 de junio de 2018, las autoridades locales chinas derribaron las imágenes de Cristo que estaban a lo largo del Vía Crucis.

Agustín Zhao Rong y 119 compañeros son mártires en China durante las persecuciones entre 1648 y 1930, canonizados por Juan Pablo II. En el grupo están incluidos los habidos durante la revolución de los “bóxers”, movimiento patriótico xenófobo para la lucha contra la religión extranjera y el invasor, en la que hubo 30.000 católicos asesinados. Ciertamente que los europeos iban identificándose como cristianos, y no pocos diplomáticos y empresarios abusaron sembrando cizaña y –so capa de cristianizar- crearon una red comercial para el tráfico de droga (opio), hasta entonces desconocido en la sociedad china. De los 120 mártires, 87 son chinos y 72 laicos. Juan Gabriel Perboyre (†1840 con 38 años) fue un sacerdote francés lazarista, misionero en la provincia china de Hupeh, que sería el lugar de su martirio pues fue traicionado por un joven cristiano chino, que lo delató a un mandarín a cambio de 30 monedas de plata. Lo canonizó Juan Pablo II en 1996.

Giuseppe Freinademetz (†1908 con 56 años), sacerdote con inquietudes misioneras, que en 1879 partió hacia China junto con otro misionero verbita. Comprendió pronto la importancia que tenían los laicos comprometidos para la primera evangelización, sobre todo como catequistas, y preparó para ellos un manual catequístico en chino. Escribía a sus familiares: «Yo amo la China y a los chinos; en medio ellos quiero morir, y entre ellos ser sepultado». Allí contrajo la tuberculosis y el tifus y murió el 28 de enero. Fue canonizado en 2003 y Benedicto XVI visitó (5-VIII-2008) su casa natalicia en Oies, cerca de Bressanone, donde pasó sus vacaciones después de la JMJ en Sidney.

Un caso único (hasta ahora) es Mateo Ricci (†1610 con 58 años) de quien Benedicto XVI escribió varias cartas en aniversarios varios y una en el Año jubilar del 2010 que conmemoraba el 4º centenario de su fallecimiento. De Ricci dijo que “su ejemplo sigue siendo hoy modelo de encuentro entre la civilización europea y la china (…) caracterizó su misión encaminada a buscar una armonía posible entre la noble y milenaria civilización china y la novedad cristiana". Ricci murió en Pekín tras trabajar allí 23 años y es el único extranjero que se permitió enterrar en tierra china.

Ante la imagen de la Virgen María medianera de todas las gracias en el palacio arzobispal de Tacloban rezó Francisco en enero de 2015. Ya en 1942 se consagró China a la Virgen Medianera de todas las gracias. Las supuestas apariciones ocurrieron en un convento Carmelita, a la postulante Teresita Castillo y María se identificó como "Tu Madre", y como la "Medianera universal de todas las gracias", dando mensajes como en Europa pero en vez de la conversión de Rusia, la Virgen hablaba de la de China.

“Queridos fieles en China –invocó el Papa (Aud Gral, 22-V-2019) que nuestra Madre del Cielo los ayude a todos a ser testigos de la caridad y de la fraternidad, manteniéndolos siempre unidos en la comunión de la Iglesia universal. Rezo por ustedes y los bendigo”.

domingo, 12 de mayo de 2019

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Dios llama a todos a la existencia y a la vida eterna

Cada IV domingo de Pascua se celebra la Jornada mundial de oración por las vocaciones que en 2019 (el 56º aniv) es el domingo 12 de mayo. Fue instituida por Pablo VI en 1964 desde la experiencia de san Aníbal Mª de Francia y para que sirva de recordatorio de que todo bautizado debe asumir este compromiso de oración. No es solamente cosa de los curas y las monjas ni se trata de rezar solamente por las vocaciones sacerdotales y religiosas que es un error frecuente y reduccionista. La verdad completa es reconocer que la vocación es universal, llamada de Dios a todos los hombres, pidiéndole a cada uno lo suyo, llamándolos a la existencia en esta vida terrenal y llamándolos a la vida eterna. Los sacerdotes y los religiosos, sociológicamente hablando, no son ni el 5% de los bautizados. A lo mejor deberían ser el 10 o el 20%. ¿Ese otro 90 u 80% restante de bautizad@s, también tiene su vocación divina, incluyendo la vocación matrimonial.

Aníbal Mª de Francia (†1927 con 76 años), italiano, sacerdote fundador de las "Hijas del Divino Celo" y de los "Rogacionistas del Sdo Corazón", comprometidos a vivir el Rogate con un 4º voto para pedir por las vocaciones. Instituyó también la Pía Unión de la "Rogación evangélica" para todos los fieles laicos. En su beatificación (1990), Juan Pablo II lo definió como «auténtico precursor y celoso maestro de la moderna pastoral vocacional». Fue canonizado en 2004 y Benedicto XVI (10-07-2007) bendijo su estatua colocada en el primer nicho exterior de la basílica vaticana de san Pedro, cerca del Arco de las Campanas.

Al hablar de vocación se está pensando en la sacerdotal o en la religiosa. Nadie duda de la importancia y necesidad de ell@s, pero el Concilio Vaticano II recupera la llamada universal a la santidad, olvidada durante muchos siglos, tal como enseña Jesús y recogen los evangelios. Juan Pablo II lo recordaba en su primera encíclica de 1979: “El Concilio Vaticano II, presentando un cuadro completo del Pueblo de Dios, recordando qué puesto ocupan en él no sólo los sacerdotes, sino también los seglares (…) Se trata de una verdadera renovación de la Iglesia que supone un adecuado conocimiento de la vocación y de la responsabilidad por esta gracia singular, única e irrepetible de la llamada. En base a esto tienen que construir sus vidas los esposos, los padres, las mujeres y los hombres de condición y profesión diversas, comenzando por los que ocupan en la sociedad los puestos más altos” (Redemptor hominis, 21).

Más tarde, en 1994, insistía en que para actualizar los martirologios de la Iglesia universal “se deberá trabajar por el reconocimiento de la heroicidad de las virtudes de los hombres y las mujeres que han realizado su vocación cristiana en el matrimonio: convencidos como estamos de que no faltan frutos de santidad en tal estado” (Tertio millennio adveniente, 37).

Benedicto XVI (Ángelus 24-01-2010) citó a Francisco de Sales (†1622 con 56 años), obispo de Ginebra, cofundador de las salesas, recordando que enseñaba la llamada universal a la santidad que es cosa de todo bautizado y en una catequesis (Aud Gral 2-III-2011) dijo que había anticipado algunas intuiciones del Vaticano II sobre los laicos y en su tiempo invitaba a vivir en plenitud la presencia de Dios en el mundo y los deberes del propio estado, lo que sonaba a revolucionario.

El papa Francisco (20-IX-2018) con motivo del 150 aniversario del fallecimiento del venerable José Frassinetti (+1868 con 64 años), párroco de la diócesis de Génova, fundador de los "Hijos de santa María Inmaculada" (HSMI), recibió en audiencia a miembros de esa Congregación religiosa y les pidió estrechar la colaboración entre clérigos y laicos en un momento histórico eclesial que presenta diferentes desafíos. “El Concilio Vaticano II –les dijo- ha reafirmado clara y profundamente la vocación universal de los fieles a la santidad, enraizada en la llamada bautismal. Mis predecesores han desarrollado este tema con una gran riqueza de motivaciones y creatividad de expresiones”.

Ignacio de Loyola es el fundador de la Congregación religiosa que popularmente se llama de los “jesuitas” que es una expresión del mismo san Ignacio que afirmaba el que tod@s l@s bautizad@s han de ser “jesuitas”, o sea otros Jesús, así como se dice cristian@s a l@s otr@s Cristo.

Josemaría Escrivá (†1975 con 73 años) fue un sacerdote que “vio” que Dios le pedía dedicarse a predicar a todos los hombres y mujeres la llamada universal a la santidad y que se logra en el cumplimiento de los deberes ordinarios de la vida profesional, familiar y social. Se puede ser santo en el mundo porque es lo que Dios quiere y es donde puso al hombre (varón y mujer) para trabajar la tierra o sea sacar este mundo adelante y con ello ganarse el cielo. Irse del mundo al desierto o al yermo es una excepción para un@s poc@s.

Antonio Rosmini (†1855 con 58 años) fue un sacerdote beatificado por Benedicto XVI y del que puede decirse que “la llamada universal de todos los cristianos, también los laicos, a la santidad», hecha por el Concilio Vaticano II, repite literalmente una frase de las máximas de perfección suyas. Antonio fue citado por Francisco junto con Juana de Arco (12-03-2015) en una homilía matutina en Sta Marta.

Francisco, también en otra homilía de la misa diaria en santa Marta, en la fiesta de san Antonio abad, el del desierto, pedía no ser cristianos “perezosos”, estacionados en la Iglesia y de paso aclaró: “cuando digo cristianos, me refiero a los laicos, a los sacerdotes, a los obispos, a todos”.

En su Mensaje para la 55ª Jornada de oración por las vocaciones de 2018, animaba a “escuchar, discernir, vivir la llamada del Señor (…) es el proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todo tiempo”.

En la Ex. Gaudete et exultate (GEx, 19-03-2018) tiene escrito: “Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo (…) es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros” (GEx, 7).

“Todos estamos llamados a ser santos (…) ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia. ¿Eres un trabajador? Sé santo cumpliendo con honradez y competencia tu trabajo al servicio de los hermanos. ¿Eres padre, abuela o abuelo? Sé santo enseñando con paciencia a los niños a seguir a Jesús. ¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales” (GEx, 14). “Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad (…) tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida” (GEx, 15).

jueves, 28 de febrero de 2019

AVALANCHA DE DENUNCIAS DE ABUSOS

El uso y el abuso del sexo

Ante la actual avalancha de denuncias por abusos sexuales, de poder y de conciencia, incluidos religiosos y clérigos de la Iglesia católica, del 21 al 24 de febrero Francisco ha convocado a todos los presidentes de todas las Conferencias episcopales del mundo para tratar todos de estos asuntos. Crea cierta sospecha el que los medios de comunicación se dedican nada más que a los abusos sexuales de clérigos y nada a los de poder o de conciencia, denunciados por el Papa, y menos aún los muchísimos a diario que se cometen fuera de la Iglesia cuyos miembros en el planeta no llegan a ser un 20%. Dentro de la Iglesia se dan, como en todas partes pues los clérigos y los religiosos también son de carne y hueso, pero son en un % mínimo aunque está claro que bastaría un único abuso para actuar con prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

Reciente (20-VIII-2018) es la Carta de Francisco a todo el Pueblo de Dios, a toda la Iglesia universal con motivo de la pederastia y mueve a dar gracias a Dios que –ya era hora- se reconozcan los errores y pecados de los de la Iglesia. En ella se lee: “Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo” (n. 1). “Nos hemos demorado” (n. 2).

Como pide Francisco y ya recomendaba también Juan Pablo II, cabe repasar datos de la Historia dentro y fuera de la Iglesia pues los hay de todos los colores y en todos lados. Martín (†397 con 80 años), obispo de Tours, antes militar y monje, cooperó con san Ambrosio en la lucha por defender la libertad de la Iglesia frente a los abusos e intromisiones del poder civil. Modesto (†486), obispo de Tréveris, gobernó a los cristianos en un pueblo asolado por los francos, desalentado, en la indigencia, en la posguerra, con costumbres desorientadas, inmersos en los vicios y abusos. Teodardo (†670), obispo de Lieja, fue martirizado por querer cortar los abusos económicos de algunas personas distinguidas. Juan de Sahagún (†1479 con 49 años), fraile agustino, en el púlpito hablaba con gran valentía denunciando los abusos de su época, lo que le valió tener enemigos que atentaron contra su vida.

Junípero Serra (†1784 con 71 años), franciscano, misionero en la Baja California, canonizado en Washington en 2015 por Francisco que dijo que Junípero buscó defender la dignidad de la comunidad nativa, protegiéndola de cuantos la habían abusado. Abusos que hoy nos siguen provocando desagrado, especialmente por el dolor que causan en la vida de tantos. Carlos Lwanga, con otros 21 compañeros mártires en Uganda en 1885-87, son primicias de un centenar de mártires cristianos (católicos y anglicanos). Carlos, con 20 años y otros 9 se negaron a las propuestas pederastas del rey Mwanga, que se vengó quemándolos vivos en la colina de Namugongo.

Sabas (†532 con 93 años), anacoreta de Palestina, puso remedio a los abusos en que vivían los eremitas y anacoretas en Palestina que rebosaba de monjes y ermitaños y para ello creó en el valle de Cedrón, a las puertas de Jerusalén, la Grande Laura, un original monasterio con un panal de grutas inhóspitas en una pared rocosa. Andrés Avellino (†1608 con 80 años), fraile “teatino” que, con sabiduría y paciencia y no sin muchas dificultades, llevó a cabo la reforma en Italia de conventos y de muchos cristianos corrientes, pecadores sumidos en todo tipo de abusos. Gaspar de Búfalo (†1837 con 51 años) era un sacerdote fundador de los Misioneros y Hermanas de la Preciosa Sangre que denunciaba los abusos de prelados y cardenales de su tiempo. No hablemos de los que hubo en la época de los Borgia.

En los primeros siglos de cristianismo se tuvo que salir al paso de la permisividad sexual del mundo greco–romano y en la Edad Media tuvo lugar un esfuerzo sin precedentes capaz de dar respuesta al permisivismo sexual al que conducía el ideal del amor puro y romántico —que excluye la procreación— cantado por los trovadores. Los abusos sexuales en el Medievo estaban institucionalizados por la nobleza y muchos campesinos se atrevieron a denunciar su situación e incluso a exigir reparaciones. Fue entonces cuando lo que venía considerándose una "mala costumbre" aceptada tácitamente, un derecho, incluso un privilegio feudal, pasó a convertirse, simplemente, en un crimen: en una malfetría señorial, calificación recuperada por el Papa emérito Benedicto XVI y que utiliza Francisco en la nueva actitud eclesial de “tolerancia cero”.

La versión occidental de esta “mala costumbre” y sus derivaciones habría sido introducida en Latinoamérica por los conquistadores europeos, pese a que se había renovado en España la prohibición del "derecho de pernada" por Fernando “el católico”, en 1486. Muchas jóvenes indígenas fueron sometidas a diversas formas de servidumbre y violencia sexual, practicadas regularmente por los encomenderos, los hacendados y otras autoridades de la vida colonial.

La Historia enseña que entre los islamistas también abundan los abusos y la homosexualidad y se sabe que comerciaron con la esclavitud para venderla en el “nuevo mundo”. Recientemente una activista ha empezado a denunciar por las redes sociales el habitual acoso y agresiones sexuales en la mismísima Meca donde cada año acuden unos dos millones de peregrinos. En junio de 2018 se condenó en Vitoria (España) a un imán por sus delitos sexuales con niñas de 11 y 12 años. Para las mujeres musulmanas que viven en países “árabes- musulmanes”, la violación es su mayor pesadilla y su gran amargura y un martirio porque no se atreven a denunciarlo, por miedo de su propia familia, que las lapiden, y si intentan denunciarlo, según la Ley islámica “Shari’a” hay que demostrarlo con pruebas contundentes o 4 testigos directos (¡jo!). El 75% de las mujeres encarceladas en esos países, lo están por el crimen de haber sido víctimas de una violación transformada por las autoridades islámicas en cargos de fornicación, con el resultado de dictámenes de sentencias de muerte.

Las escuelas islámicas británicas (madrazas) se enfrentan a más de 400 acusaciones de abusos sexuales en los últimos tres años (2016-18), de acuerdo con una investigación llevada a cabo por la BBC; sin embargo, solo unas pocas de estas causas han llevado a una indagación judicial con final exitoso. En el 2009, las denuncias por abusos fueron 89; en el 2010, se duplicaron, y alcanzaron las 178.

El actual Dalai-Lama, desde hace unas décadas, está viviendo en Occidente y se publica en los medios que va por ahí dando conferencias sobre el budismo pero “soto-voce” se “sabe” que su principal motivo es dialogar con monjes occidentales para conocer medidas a imitar en su mundo budista para vencer la pederastia y los abusos sexuales. En septiembre de 2018 se reunió en Holanda con 4 víctimas de presuntas agresiones sexuales por parte de maestros budistas, laicos y monjes. Dalai-Lama dijo que para él eso no era algo desconocido.

En Tailandia el budismo está en crisis por los lujos, las riquezas indecorosas y los abusos sexuales. Una investigación del Departamento de Investigaciones Especiales de Tailandia, una unidad del Ministerio de Justicia de la nación asiática, descubrió un estilo de vida de lo que parecía ser una decadencia alucinante. Las autoridades rastrearon al menos US$ 6 millones en diez cuentas bancarias y la compra de 22 automóviles Mercedes Benz. Uno de ellos, Wirapol, había construido una mansión en el sur de California, era dueño de una casa grande en su ciudad natal, Ubon Ratchathani, y también había hecho una réplica gigante de la famosa estatua del Buda de Esmeralda que se encuentra en el palacio real de Bangkok, y presumía de ser de 8 toneladas de oro aunque se comprobó que era falso. Ha de cumplir 20 años de prisión.

lunes, 11 de febrero de 2019

¡MAR ADENTRO!

La tarea no es cosa de algunos "genios"

Se lee en el Evangelio que cuando Jesús terminó de hablar a la muchedumbre desde la barca de Pedro, un poco apartada de la orilla, les dijo: remar mar adentro pues aprovecha la ocasión para la formación permanente de los suyos que muchos son pescadores que viven junto al mar. Cuando están en el campo, suelen escucharle agricultores y ganaderos y entonces pone ejemplos de acuerdo con su mentalidad rural.

Al estrenarse el tercer milenio, recién celebrado el Gran Jubileo del 2000, Juan Pablo II escribía en la carta Novo millennio ineunte (NMI, 6-I-2001) que “Ahora tenemos que mirar hacia delante, debemos ‹remar mar adentro›, confiando en la palabra de Cristo: Duc in altum!, experimentado en iniciativas concretas. Es importante que lo que nos propongamos, con la ayuda de Dios, esté fundado en la contemplación y en la oración. El nuestro es un tiempo de activismo, con el riesgo fácil del ‹hacer por hacer›. Tenemos que resistir esta tentación".

El afán evangelizador de Francisco ayuda a despertar, a salir (como Jesús) pues las multitudes quieren oír y ver a Jesús, no a fulano o mengano. El Papa argentino impulsa pastoralmente lo mismo que el Papa polaco quien, por ejemplo, en Exh. postsinodal “Ecclesia in Africa" (EAf, 1995) insistía una vez más ante los africanos, aunque no a ellos solamente, que “se debe ayudar a los laicos a tomar cada vez más conciencia del papel que deben ocupar en la Iglesia, reconociendo así la misión que les es propia como bautizados y confirmados (…) que sean testigos fieles del Evangelio en su ámbito de acción”.

Jesús enseña, otra vez junto al lago de Tiberíades, que llama a sus discípulos para ser enviados al mundo entero y se trata de que cada bautizad@ corresponda a su vocación y a la misión. Dos cosas parejas e inseparables. Dios no llama sin saber para qué y sus discípulos han de tener conciencia clara de que la llamada al cristianismo no es un adorno social, un estar para ver que alguien haga algo. Entusiasma oír al profeta Isaías que nos dice: “el Señor decía: «¿A quién enviaré? ¿y quién irá de parte nuestra»? Dije: «Heme aquí: envíame» (Is 6, 1-2a. 3-8). También en esta ocasión junto al lago notamos que “Dios –como escribió Juan Pablo II- nos pide una colaboración real a su gracia y (…) es el momento de la fe (…) de decir: ‹En tu nombre, echaré las redes›” (NMI).

Aunque uno sea un miserable, poca cosa, pocos talentos naturales, es bueno tener presente el ejemplo de san Pablo que confesaba que “como a un abortivo, se me apareció a mi también. Porque yo soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol (…) Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que se me dio no resultó vana” (1Cor 15, 1-11). Sigue diciéndo el Papa Wojtyla que "la Iglesia animada por la experiencia del Resucitado retoma hoy su camino para anunciar a Cristo al mundo (…) Conviene descubrir el capítulo V de Lumen gentium dedicado a la “vocación universal a la santidad”. Este don de santidad se da a cada bautizado. Es un compromiso que no sólo afecta a algunos cristianos. Este ideal de perfección no ha de ser malentendido, como si implicase una especie de vida extraordinaria, practicable sólo por algunos “genios” (NMI). Y se sigue leyendo: “El compromiso de la evangelización es indudablemente una prioridad. Ha pasado ya la situación de una ‹sociedad cristiana›. Hoy se ha de afrontar la nueva evangelización y hace falta reavivar en nosotros el impulso de los orígenes, el ardor de después de Pentecostés. Esta pasión no podrá ser delegada a unos pocos ‹especialistas›. Es necesario un compromiso cotidiano (…) Es necesario, pues, que la Iglesia del tercer milenio impulse a todos a tomar conciencia de la propia responsabilidad” (NMI).

En la Ex. Christefideles laici, (ChL) 
tras el Sínodo sobre los laicos recordaba una vez más que “En nuestro tiempo, en la renovada efusión del Espíritu de Pentecostés que tuvo lugar con el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha madurado una conciencia más viva de su naturaleza misionera y ha escuchado de nuevo la voz de su Señor que la envía al mundo (…) No hay lugar para el ocio. Cada cristiano ha sido configurado con Cristo, ha sido injertado como miembro vivo en la Iglesia y es sujeto activo de su misión de salvación” (…) Leemos en un texto límpido y denso de significado del Concilio Vaticano II –sigue leyéndose: «como partícipes del oficio de Cristo sacerdote, profeta y rey, los laicos tienen su parte activa en la vida y en la acción de la Iglesia (...) participan con diligencia en las obras apostólicas… poniendo a disposición su competencia» (Apostolicam actuositatem, 10). El mandato de Jesucristo «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16, 15) sigue cargado de una urgencia que no puede decaer (ChL).

(…) «El apostolado que cada uno debe realizar es la forma primordial y la condición de todo el apostolado de los laicos, incluso del asociado, y nada puede sustituirlo. A este apostolado están llamados y obligados todos los laicos, cualquiera que sea su condición, aunque no tengan ocasión o posibilidad de colaborar en las asociaciones» (Apostolicam actuositatem, 16). En el apostolado personal existen grandes riquezas de cada uno de los fieles laicos.

El papa Francisco coincide la misma idea evangélica en su primera Exh. Evangelii gaudium (EvG, XI-2013) 
y recuerda que “evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan (…) no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón” (EvG, 262).

“A veces nos parece que nuestra tarea no ha logrado ningún resultado (toda la noche hemos estado bregando y no hemos pescado nada le dicen los pescadores a Jesús), pero la misión no es un negocio ni un proyecto empresarial, no es tampoco una organización humanitaria, no es un espectáculo para contar cuánta gente asistió gracias a nuestra propaganda” (EvG, 279). “Es sano acordarse de los primeros cristianos y de tantos hermanos a lo largo de la Historia que estuvieron cargados de alegría, llenos de coraje, incansables en el anuncio y capaces de una gran resistencia activa. Hay quienes se consuelan diciendo que hoy es más difícil” (EvG, 263).