Por el cuidado de la casa común

Y añadía: "La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se
celebrará anualmente, ofrecerá a cada creyente y a las comunidades una valiosa
oportunidad de renovar la adhesión personal a la propia vocación de custodios
de la creación, elevando a Dios una acción de gracias por la maravillosa
obra que Él ha confiado a nuestro cuidado, invocando su ayuda para la
protección de la creación y su misericordia por los pecados cometidos contra el
mundo en el que vivimos".

Quiero proponer a los cristianos
algunas líneas de espiritualidad ecológica (…) donde la espiritualidad no está
desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este
mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos
rodea (AS 216).
Crece una sincera y dolorosa preocupación por lo que está
ocurriendo con nuestro planeta (...) y que ya no podemos esconder debajo de la
alfombra (AS 19). Podemos ser testigos mudos de gravísimas inequidades cuando
se pretende obtener importantes beneficios haciendo pagar al resto de la
humanidad, presente y futura, los altísimos costos de la degradación ambiental
(AS 36).
Tenemos que reconocer que algunos
cristianos (…) suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente.
Otros son pasivos (…) y se vuelven incoherentes. Les hace falta entonces una conversión ecológica (…) Vivir la vocación de ser
protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no
consiste en algo opcional (AS 217). Los creyentes podemos reconocer que (…) hemos sido infieles al
tesoro de sabiduría que debíamos custodiar (AS 200).
La tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única
solución de los problemas (AS 20). El sistema industrial (…) no ha desarrollado
la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos (AS 22)

Conocemos bien la imposibilidad de sostener el actual nivel de
consumo de los países más desarrollados y de los sectores más ricos de las
sociedades, donde el hábito de gastar y tirar alcanza niveles inauditos (AS 27).
Es muy noble asumir el deber de cuidar
la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación
sea capaz de motivarlas (…) reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente,
a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese
nuestra propia dignidad (AS 211).

Procurar que las soluciones se propongan desde una perspectiva
global y no sólo en defensa de los intereses de algunos países (AS 164). El
marco político e institucional no existe sólo para evitar malas prácticas, sino
también para alentar las mejores prácticas, para estimular la creatividad que
busca nuevos caminos, para facilitar las iniciativas personales y colectivas
(AS 177).
Prestar atención a la belleza y amarla
nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista (AS 215).

La espiritualidad cristiana propone un
crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco. Es un retorno a la
simplicidad (…) sin apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos por lo que no
poseemos (AS 222).
Francisco acaba la
“encíclica verde” invocando la «intercesión
de la Madre de Dios María Santísima y de san Francisco de Asís, cuyo Cántico de
las Criaturas mueve a tantos hombres y mujeres de buena voluntad a vivir
alabando al Creador y respetando la creación».
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