martes, 30 de abril de 2019

SAN JOSÉ ARTESANO

Jesús, Dios y hombre a la vez

Cada 1 de mayo se conmemora la memoria de san José obrero que Pío XII instituyó en 1955, queriendo cristianizar la "Jornada mundial del proletariado" y por eso se la llama “fiesta del trabajo”. Fue en 1889 cuando se reivindicaron los tres ochos: ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de educación. Y san José fue un trabajador u obrero del que se suele decir en las traducciones castellanas que era carpintero aunque en aquellos momentos de la humanidad no existían las actuales especializaciones así que no es incorrecto suponer que sería “un manitas” y también haría trabajos de ebanista, de albañilería, de pintura, de trabajar metales… seguro que no pudo ser electricista. Además de trabajar, enseñó a su hijo adoptivo Jesús, el mismísimo Dios creador y hecho hombre, a trabajar también manualmente aunque algunos, como Tomás de Aquino, lo negaron porque les costaba entender que un hombre enseñara a Dios.

El Concilio Vaticano II recuerda que: "el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo, ni los lleva a despreocuparse del bien de sus semejantes, sino que más bien les impone esta colaboración como un deber" porque Jesucristo, Jesús y Cristo, es a la vez Dios y hombre. Lo humano y lo divino son inseparables y están sin confusión, sin mezcolanza ni aleación entre ellos. Lo humano es humano y lo divino es divino y entendemos que lo humano tiene un valor divino.

san Anastasio
San Anastasio (+609), obispo de Antioquía (o sea Patriarca), llamado “el joven”, da un testimonio extrabíblico de claridad meridiana sobre la fe en que Jesús es Dios y hombre verdadero. Decía: no podríamos tenerlo por Dios, si, al contemplar la realidad de su encarnación, no descubriésemos en ella el motivo justo y verdadero para profesar nuestra fe en ambos extremos (Sermón 4,1-2: PG 89,1347-1349).

Anastasio, fue destituido de su sede por el Emperador pero su amigo el Papa Gregorio Magno logró que el siguiente Emperador lo rehabilitara. Y fue asesinado en la revuelta de los judíos sirios que el Emperador Focas provocó pues quería convertirlos al cristianismo por la fuerza. Fue paseado por la ciudad con cadenas y arrojado al fuego.

Anastasio cree en lo que se había definido 3 siglos antes en el Concilio de Nicea pues, desde el primer momento, la Iglesia tuvo que defender y aclarar esta verdad de fe frente a las herejías que la falseaban. Ya en el siglo I algunos cristianos de origen judío, los ebionitas, consideraron a Cristo como un simple hombre, aunque muy santo. También en el siglo II los llamados adopcionistas sostenían que Jesús era hijo adoptivo de Dios; sólo un hombre en quien habita la fuerza de Dios. Esta herejía, fue condenada en el año 190 por el Papa san Víctor, luego por el Concilio de Antioquía del 268, después por el Concilio I de Constantinopla y por el Sínodo Romano del 382. La herejía arriana negaba también que Jesucristo fuera Dios. Arrio fue condenado por el Concilio I de Nicea, en el año 325.

Juan Pablo II, en la Carta Novo Mil.lennio Ineunte del 2001 (NMI), escribió que el entonces recién celebrado Gran Jubileo del 2000 fue un momento intenso de contemplar a Cristo en su misterio divino y humano (NMI, 5). Con anterioridad, para prepararlo, escribió Tertio mil.lennio adveniente (TMA, 1994) en donde también recordaba que lo correcto es dar por sentada la fe verdadera sobre Jesucristo. El Verbo en Belén asumió la condición de criatura (cf TMA, 3). Gracias a la venida de Dios a la Tierra, el tiempo humano, iniciado en la creación, ha alcanzado su plenitud (TMA, 9).

"En el misterio de la Encarnación –dijo en otra ocasión Juan Pablo II- están las bases para una antropología (la Ciencia sobre el hombre) que es capaz de ir (…) hacia la meta de la “divinización”, a través de la incorporación a Cristo” (Novo Mil.lennio Ineunte, 23).

Benedicto XVI, hablando de san Ruperto (+1129), abad benedictino que saldría de Molesmes para iniciar Cluny, recordó que "sostiene que la Encarnación, evento central de toda la Historia, estaba prevista desde toda la eternidad, independientemente del pecado del hombre, para que toda la creación pudiese alabar a Dios Padre y amarlo como una única familia congregada alrededor de Cristo" (Aud Gral, 9-XII-2009). Opino que negar que la Encarnación se hubiera dado igualmente aún sin el pecado original, es dar pábulo al agnosticismo y al laicismo, pues es vivir esta vida sin Dios, por tanto al margen de la ética. La Encarnación del Hijo estaba prevista por Dios Trino en la misma decisión creadora y no es una ocurrencia posterior, por culpa del “pecado original” que le llevó a pensar: bueno, ¿ahora qué hacemos?

Por eso Adán y Eva tenían desde el primer momento la gracia de Cristo, aunque el Verbo tardara todavía siglos para entrar en la Historia humana. San Agustín, San Buenaventura y otros, sin embargo dicen que la gracia adámica no tiene nada que ver con la de Cristo, no era por anticipación de la del Redentor, porque si el hombre no hubiera pecado –dicen ellos-, el Hijo del hombre no se hubiera encarnado. Haciéndose un lío en este asunto, se compuso aquello del “oh felix culpa” que se canta en el pregón pascual, expresión que convendría arreglar y ajustarla a la verdad verdadera. Parece una blasfemia decir que el Verbo se hizo carne gracias al pecado original.

No cuesta mucho entender que el Verbo se hubiera encarnado igualmente aunque no se hubiera cometido el “pecado original”. Tomás de Aquino piensa que aprovechar la prevista Encarnación para la redención fue lo más lógico que a Dios Trino se le pudiera ocurrir y lo más conveniente. Además, como Dios es inmutable, después de crear no tuvo que inventar algo nuevo para redimir (cf S. Th. 3 q1 a3).

Que el Verbo se habría encarnado igualmente si Adán y Eva no hubiesen pecado lo afirma san Pablo cuando dice que Adán (el inicial, el paradisíaco) es figura de Cristo (cf Rom 5, 14) y lo recuerda el Catecismo de la Iglesia católica (cf n. 280).

Adán y Eva expulsados del paraíso
al que no se puede volver
por el ángel que impide su entrada
Como Juan Pablo II recordó, el paraíso no es un lugar geográfico a descubrir (¿África, Mesopotamia?) sino la situación que tenían Adán y Eva en sus inicios y que perdieron al pecar. Su situación humana, natural y sobrenatural a la vez, era anticipo de la que Cristo, como hombre, iba "a ganar" con su Encarnación pues para Dios no hay tiempo, no hay un antes y un después.

San Pablo justifica que la creación desde el inicio es como una preparación de la Encarnación, por ejemplo al escribir que “En él fueron creadas todas las cosas en los cielos y sobre la tierra. Él es antes que todas las cosas y todas subsisten en él” (Col 1, 16-17).

“Ciertamente, ¡Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre! (…) Como (el apóstol) Tomás –escribió el Papa polaco- , la Iglesia se postra ante Cristo resucitado, en la plenitud de su divino esplendor, y exclama perennemente: ¡Señor mío y Dios mío! (Jn 20, 28)” (NMI, 21).

domingo, 7 de abril de 2019

YO TAMPOCO TE CONDENO

Perdonad y seréis perdonados


La Liturgia de la Palabra nos recuerda el pasaje en que Jesús se pasó la noche solo, rezando en el monte de los olivos y por la mañana volvió a por la gente, al templo (cf Juan 8, 1-11). Allí le presentaron la mujer pillada en adulterio y por ello debía ser lapidada. Es curioso que no se cite al adúltero. Jesús le dijo: Yo tampoco te condeno después de que se fueran marchando con el rabo entre piernas, empezando por los más ancianos, porque Jesús les dice que “el que esté sin pecado que tire la primera piedra”.

Uno puede preguntarse si Jesús la habría condenado si ellos la hubiesen condenado en vez de irse. Francisco nos ayuda a recordar otras palabras de Cristo: “perdonad, y seréis perdonados (Mt 6, 36-38). “Con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros” (Lc 6, 38)” (Exh. “Gaudete et exultate”, 81). “Jesús llama felices a aquellos que perdonan y lo hacen «setenta veces siete» (Mt 18, 22)” (ibid, 82).

Es muy interesante el testimonio de Oseas, profeta de Israel hacia el 750 aC. que echó en cara al pueblo sus infidelidades con Dios. Casado con una prostituta y por orden de Dios la perdonó y la volvió a aceptar en su casa, y Dios le dijo: así me sucede con esta nación: no hacen sino ser infieles conmigo, pero les perdono y quiero seguir siendo su amigo siempre.

María de san Ignacio Thévenet (+1837 con 63 años), canonizada en 1993, fue la fundadora de las RR de Jesús-María dedicadas a la educación cristiana de todas las clases sociales. Cuando estalló la Revolución francesa tenía 15 años y al ejecutar a sus dos hermanos, matados por represalia en la caída de Lyon, se le grabaron en el corazón sus últimas palabras: “Glady, perdona como nosotros perdonamos”. Sus dos hermanos no están en el santoral.

Pablo Miki fue mártir en Japón en 1597 y desde la cruz perdonó a sus ejecutores y pidió para ellos la fe, lo cual impactó mucho a los asistentes . Antes a él y a otros 26 les habían cortado la oreja izquierda y exhibidos por varias ciudades para atemorizar a los demás.

Canuto IV, rey mártir en 1086 con 46 años, Patrono de Dinamarca, fue traicionado por su hermano Olao y asesinado encarnizadamente cuando oraba ante el altar mayor de la iglesia de san Albano y murió perdonando a sus verdugos.

Juan Gualberto (+1073) era un militar que se hizo benedictino. De joven era nada piadoso y un día se encontró en un callejón al asesino de su hermano pero su furibunda ira se aplacó porque el asesino, de rodillas, le imploró misericordia por el amor de Jesucristo en la cruz y Juan le perdonó. Luego Juan entró en una iglesia y vio que el crucifijo le daba las gracias inclinado la cabeza.

Federico (†838), obispo de Utrecht que evangelizó a los frisones, se piensa que mientras estaba rezando en su catedral, fue asesinado por orden de la Emperatriz Judith, esposa del Emperador Luis “el bonachón”, hijo de Carlomagno. Ella estaba disgustada porque el obispo le había reprochado sus derroches. Federico tuvo la caridad de perdonar a sus asesinos antes de morir.

Sixto III (†440) fue Papa romano que tuvo de secretario a León "magno" y tuvo que enfrentarse a muchos problemas surgidos sobre todo por perdonar siempre.

Francisco recuerda que “el perdón es el signo más visible del amor del Padre, que Jesús ha querido revelar a lo largo de toda su vida. No existe página del Evangelio que pueda ser sustraída a este imperativo del amor que llega hasta el perdón” (Carta Misericordia et misera, 2).

Y en la Carta al Pueblo de Dios (2018) escribe que “nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado(Intr).

Antes ya había escrito que la fe afirma también la posibilidad del perdón, que muchas veces necesita tiempo, esfuerzo, paciencia y compromiso(Enc. Lumen fidei, 55).

El Papa Wojtyla dejaba escrito que “el mundo de los hombres puede hacerse cada vez más humano solamente si en todas las relaciones recíprocas se introduce el momento del perdón que es la condición fundamental de la reconciliación” (Enc. “Rico en misericordia”). “El Reino está destinado a todos los hombres (…) se realiza progresivamente a medida que los hombres aprenden a amarse, a perdonarse y a servirse mutuamente” (Enc. "Redemptor hominis").

Juan Pablo II no dejaba de aplicar este principio fundamental de pedir perdón y perdonar en la tarea ecuménica: “No sólo se deben perdonar y superar los pecados personales, sino también los sociales, es decir, las estructuras mismas del pecado que han contribuido y pueden contribuir a la división y a su consolidación” (Enc "Ut omnes unum sint").

Y al estrenar el nuevo milenio resumía lo realizado en el Gran Jubileo del 2000 y en el trienio de preparación diciendo: “Con mirada más pura, no sólo cada uno individualmente, también toda la Iglesia ha querido recordar las infidelidades con las cuales tantos hijos suyos, a lo largo de la historia, han ensombrecido su rostro”. Y por eso se celebró la Jornada del perdón (12-III-2000) en cuya homilía dijo “Como Sucesor de Pedro, he pedido que en este año de misericordia la Iglesia, persuadida de la santidad que recibe de su Señor, se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos (…) que la Iglesia, reunida espiritualmente en torno al Sucesor de Pedro, implore el perdón divino por las culpas de todos los creyentes.

¡Perdonemos y pidamos perdón! (…) El jubileo se transforma para todos en ocasión propicia de profunda conversión al Evangelio. De la acogida del perdón divino brota el compromiso de perdonar a los hermanos y de la reconciliación recíproca”. Así lo fue haciendo concretamente en cada viaje pastoral que realizó a lo largo de su papado desde el viaje a Chequia donde pidió perdón por lo de Hus, matado por “hereje”. “La Iglesia mira ahora a Cristo resucitado. Lo hace siguiendo los pasos de Pedro, que lloró por haberle renegado” (NMI, 28).

Que la Iglesia, en su interior y en sus relaciones con el mundo, dé la imagen de una verdadera familia que sabe amar, perdonar, acoger y reconocer la dignidad de cada ser humano.

viernes, 22 de marzo de 2019

DÍA MUNDIAL DEL AGUA

Cada 22 marzo

El Día mundial del agua fue propuesto por la ONU en 1992 sabiendo que el agua es el elemento básico para la vida humana, animal y vegetal en el “planeta azul” y es lo que se busca en otros planetas para encontrar justificar que los humanos no estamos solos en este cosmos.

Hoy hay más de 844 millones de personas en todo el mundo que no tienen acceso al agua potable y más de dos mil millones que no tienen acceso a saneamientos adecuados. El informe presentado en marzo de 2018 dice que hay 3.600 millones de personas en el planeta (casi la mitad de la población mundial) que viven en áreas en riesgo de sufrir escasez de agua al menos un mes al año. En 2050, esa población en zonas de riesgo podría llegar a alcanzar entre 4.800 y 5.700 millones.

Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fundado en 1965 señala que de los últimos 50 países con el Índice de Desarrollo más bajo, 40 son africanos. En ese continente viven cerca de 936 millones de personas, de ellas 300 millones no tienen acceso al agua potable y 313 millones, carecen de servicios básicos de saneamiento.

El agua es básica, fundamental y a la vez desconcertante pues es necesaria para la vida pero también es causa de muchas muertes y guerras por querer hacerse con ella sin compartir. El think tank Pacific Institute ha recopilado varios centenares de conflictos relacionados con el agua a lo largo de la Historia. Uno recuerda, por ejemplo, que en el Código Hammurabi del año 1.750 aC ya se incluía un listado de negligencias a la hora de regar y leyes sobre el agua. La última entrada de ese listado hace referencia a la guerra de Siria.

La FAO afirma que la escasez de agua en zonas campesinas del planeta refuerza el fenómeno migratorio.

En octubre de 2018 la ONU publicó un informe donde sostiene que nos queda sólo una década para detener el cambio climático antes de empezar a tener serios problemas por la escasez de agua.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, que presidió una sesión del Consejo de Seguridad sobre aguas transfronterizas (VI-2017), señaló que desde 1947 se han producido 37 conflictos entre países relacionados con el agua. “Nuestro planeta, la familia humana y la vida en todas sus formas en la Tierra están en medio de una crisis de agua que sólo empeorará en las próximas décadas”, dijo. “Si los patrones actuales de consumo continúan sin disminuir, dos tercios de la población mundial se enfrentará a la escasez de agua como una realidad diaria para 2025”, agregó Morales.

El agua como es un problema social, también incumbe al mundo religioso y en la vida del cristianismo no faltan “anécdotas” con ella de todo tipo desde el bautismo de Jesús con el agua del Jordán.
Eufrosina (†470), llamada “nuestra madre” para los griegos, decidió vivir la virginidad, regalar todas sus joyas a los pobres y no lavarse la cara ni siquiera con agua fría. Francisco de Paula (†1507 con 71 años) se retiró a la vida eremítica y con sus discípulos hizo la nueva fundación franciscana de los Mínimos y en todos sus conventos puso una consigna de comer solamente pan, pescado, agua y verduras. Felipe Neri (†1595 con 80 años), sacerdote fundador del Oratorio de Roma, entregaba todos sus haberes a los pobres, mientras él ayunaba a pan y agua.
        Félix de Nicosia (†1781 con 71 años), zapatero y luego capuchino, cada viernes de marzo ayunaba a pan y agua. Martín I (†655) fue arrestado por haber tomado ilegalmente la sede de Pedro (sin permiso del Emperador) y llevado a Constantinopla donde, estando encarcelado y enfermo, no le daban las medicinas ni le dieron agua para lavarse la cara durante 47 días. Al final fue trasladado a Crimea donde falleció por los malos tratos. Pío V (†1572 con 68 años) fue Papa, dominico que no descuidó los intereses materiales, abasteció Roma de agua potable, así como también favoreció la industria y hasta mantuvo las carreras de caballos. Mónica (†387 con 56 años), la madre de san Agustín y otros dos, Navigio y Perpetua, ya desde niña la sirvienta de su casa le prohibió beber agua entre comidas pues “cuando seáis mayores iréis al vino”. Así sucedió y siendo jovencita, un día se puso a abroncar a un obrero que se defendió llamándola “borracha”; fue tal la impresión que le causó, que decididamente vivió el consejo recibido en su infancia.

 Antimo, era militar abanderado en Mauritania que por el tono religioso de una asamblea en Cesarea, se negó a asistir portando el lábaro y se hizo sacerdote romano y fue martirizado en Roma echándolo al agua con una piedra atada al cuello, luego fue enterrado hasta el cuello y otras crueldades pero de todas salió ileso. Durante la persecución de Nerón, del 64 al 67, tras el incendio de Roma el 18 de julio, hubo muchos mártires y Tertuliano recordará más tarde que "Los paganos atribuyen a los cristianos cualquier calamidad pública (…) Si las aguas del Tíber se desbordan e inundan la ciudad, si por el contrario el Nilo no se desborda ni inunda los campos (…) ¡Los cristianos a los leones!".

En Corrientes (Argentina) veneran a la Virgen de Itatí con una romería junto con las barcas romeras de la Virgen de Caacupé, Patrona de Paraguay. La leyenda atribuye a la Virgen marinera el milagro de salvar la vida al misionero jesuita y a los aborígenes convertidos al cristianismo del ataque de nativos; las aguas del río Yaguarí se abrieron y los rebeldes pudieron emprender la retirada. En Caacupé estuvo el Papa Francisco en julio 2015. Con la Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela, restaurando la talla (III-2009) aparecieron varias sorpresas; el agua usada en los tratamientos era, insólitamente, de pH neutro; además en los ojos de la Virgen, de 1 milímetro, se ven al microscopio el iris, el conducto lacrimal y un pequeño punto de luz que, maximizado, dio una figura humana con características específicas. Magin, se le tiene por evangelizador de Tarragona en el siglo IV de quien se dice que durante su martirio hizo brotar agua de una roca para saciar la sed de sus verdugos.

Quien fuere capaz de resolver los problemas del agua, será merecedor de dos premios Nobel, uno por la paz y otro por la Ciencia”. Así se refirió el presidente de EEUU John F. Kennedy (1979). Durante el Seminario sobre el Derecho Humano al Agua (23-24–II-2017) en el Vaticano, el Papa Francisco hizo esta impactante declaración: “Me pregunto si caminamos hacia la Gran Guerra Mundial del Agua”.

En el cap 1 de la encíclica “Alabado sea” (Laudato si, LSi), del 24-V-2015, Pentecostés, el Papa dedica unas páginas a “La cuestión del agua” (nn 27 a 31). Un problema particularmente serio –escribe- es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días (LSi, 29). Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado (…) se advierte un derroche de agua no sólo en países desarrollados, sino también en aquellos menos desarrollados que poseen grandes reservas (LSi, 30).

jueves, 14 de marzo de 2019

FRANCISCO Y LOS JUDÍOS

El pueblo de Dios elegido entre todas las naciones.

Se lee en la Biblia que “la reina Ester (…) oró así al Señor de Israel: "Señor mío (…) Desde niña he oído en mi familia que tú, Señor, elegiste a Israel entre todas las naciones, y a nuestros padres entre todos sus antepasados, como heredad perpetua” (Ester 14, 1-14). La Iglesia y cada bautizado tiene que esforzarse por imitar a Dios ya que los hombres estamos hechos a su imagen y semejanza. Los papas postconciliares han abierto puertas y ventanas en este sentido.

El Papa Francisco tuvo una audiencia (28-II-2019) con motivo del 50º aniversario del fallecimiento del Cardenal Augustin Bea que fue un sacerdote jesuita alemán que participó en el Concilio Vaticano II e influyó decisivamente sobre algunos documentos importantes sobre las relaciones con el judaísmo, la unidad de los cristianos, la libertad de conciencia y de religión. Citó las palabras del Cardenal Bea sobre el Concilio Vaticano II que “no podrá ser un punto de llegada, sino un punto de partida.

El Papa animó a extender la amistad y el diálogo entre judíos y cristianos “más allá de las fronteras de la comunidad científica” y afirmó que “sería bueno, por ejemplo, que en la misma ciudad los rabinos y los párrocos trabajaran juntos, con sus respectivas comunidades, al servicio de la humanidad que sufre y promovieran formas de paz y diálogo con todos”. Ya tuvo una Audiencia (5-XI-2016) con rabinos del Congreso Mundial “Mountain Jews” provenientes de la región del Cáucaso. Ese encuentro era un “motivo de alegría” porque era la primera vez que “hermanos judíos pertenecientes a esta antigua tradición han visitado juntos al Papa”.

Francisco en la Sinagoga de Roma
Y recordó que la última vez que se había reunido con una comunidad judía (23-IX-2018) fue durante su viaje a los países bálticos participando en una jornada dedicada al 65º aniversario de la destrucción del “gueto” en Vilna, la capital de Lituania, donde fueron asesinados miles de judíos. “Conmemorar el holocausto –dijo Bergoglio- es necesario, para que del pasado permanezca una memoria viva. Sin una memoria viva no habrá futuro (…) la dignidad humana seguirá siendo una letra muerta”. En esa ocasión recordó el 65º aniversario de la deportación del “gueto” de Roma (16-X-1943) perpetrada por los nazis en el “gueto” que había instaurado el papa Pablo IV en 1555 para separarlos de los cristianos de Roma y del 80º aniversario de la “noche de los cristales” (9-XI-1938), llamada así porque se destruyeron muchos lugares de culto judíos.

Anteriormente Francisco había recibido en Audiencia (8-V-2017) al rabino de origen alemán Edgar Gluck, perteneciente a la rama hasídica del judaísmo, una de las variantes más místicas de esa religión. El rabino acudió acompañado con algunos miembros de la Asociación Amudim, creada y dirigida por su hijo, Zvi Gluck, una entidad que ayuda a judíos que son víctimas de abusos o de diferentes adicciones. Al final de la Audiencia, en un gesto inédito, Francisco se sumó al baile de una canción propia de la tradición hasídica.

En los últimos 7 años como Arzobispo de Buenos Aires, y antes de ser elegido sucesor del dimisionario Benedicto XVI, Bergoglio compartía la Nochebuena con Claudio Epelman, director del Congreso Judío Latinoamericano, y Alberto Zimerman, protesorero de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). Le llamaban “el rabino Bergoglio” pues frecuentaba la sinagoga en las grandes fiestas de Rosh HaShanah, Yom Kipur y Hanukkah

Tras el anuncio de la renuncia de Benedicto XVI, el 11 de febrero de 2013, el Gran Rabino asquenazí de Israel, Yona Metzger, aseguró que las relaciones entre el cristianismo y el judaísmo habían mejorado, contribuyendo a "una disminución de actos antisemitas en el mundo". Francisco sigue la estela de sus antecesores, el polaco Wojtyla y el alemán Ratzinger.

Juan Pablo II en la Sinagoga de Roma
Juan Pablo II llamaba a los judíos “hermanos mayores”, una expresión casi idéntica a la que utilizaba Juan XXIII. La reconciliación del catolicismo con el judaísmo la realizó Juan Pablo II desde el comienzo de su papado y culminó con su visita a Tierra Santa en marzo del 2000. La Santa Sede intentó subrayar el carácter esencialmente espiritual de la visita, pero difícilmente puede imaginarse evento más político pues son las relaciones entre dos Estados, el del Vaticano y el de Israel.

La Shoah, el Holocausto, era para el Papa polaco Wojtyla un crimen que permanecerá como un estigma indeleble en la Historia del siglo XX. Recordemos su histórica visita a la gran sinagoga de Roma en abril de 1986, la primera de un Papa a un templo judío. Luego, allí mismo, Benedicto XVI, 24 años después, se refirió a esa visita.

Benedicto XVI con rabinos
El histórico documento «Recordamos: una reflexión sobre la Shoa» fue un paso más en el proceso pues admite y deplora la responsabilidad que cupo al mundo cristiano, tanto en la tragedia del Holocausto, como en la generación de sentimientos de hostilidad hacia el pueblo judío. El cardenal Joseph Ratzinger, presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, reconoció que no hubo suficiente sensibilidad cristiana hacia los judíos y que el régimen nazi pudo cometer sus crímenes por la indiferencia de los cristianos.

A los dos días de fallecer Juan Pablo II (2-IV-2005), el rabino Jacques Bemporad, director del «Center for Interreligious Understanding» (Centro para el Entendimiento Interreligioso), afirmaba que «Juan Pablo II es ciertamente el Papa de los judíos». En enero de ese año, Bemporad y otros 130 líderes, rabinos y cantores judíos se encontraron con Juan Pablo II, con motivo de la mayor Audiencia de la historia a líderes judíos. El rabino Bemporad y otros dos rabinos ofrecieron una bendición especial al Papa durante el encuentro, reconociendo los pasos históricos de la Santa Sede para mejorar las relaciones entre católicos y judíos.

martes, 5 de marzo de 2019

CUARESMA 2019

El desierto nuestro de cada día

El Mensaje de Francisco para esta Cuaresma de 2019 recuerda que la del Hijo de Dios fue un “entrar en el «desierto» de la creación para hacer que volviese a ser aquel «jardín» de la comunión con Dios que era antes del pecado original” y desea que “nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación”.

Yahveh nos sacó de Egipto con mano fuerte y tenso brazo en medio de gran terror, señales y prodigios. Nos trajo aquí y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel Y ahora yo traigo las primicias de los productos del suelo que tú, Yahveh, me has dado” (Deut 26, 4-10). Israel cruzó un desierto para llegar a la tierra prometida que mana leche y miel. Así es la vida del hombre sobre la Tierra, camino de la “tierra prometida”, el cielo. El final del trayecto es una maravilla, infinitas veces mejor que tener a mano miel o "nocilla" o...

El desierto puede ser un sitio bueno o malo, según, pues en el lenguaje bíblico el desierto es un lugar geográfico inhóspito, peligroso para la vida, sin agua y alimentos para vivir, poblado de fieras (cf Gén. 2, 5; Is. 6, 11; Lev. 16, 10; Is. 13, 21). Muchos pueblos o civilizaciones del pasado echaban al desierto a los condenados para que se murieran de hambre y sed. Es una película agobiante para algunos “Lawrens de Arabia” por la sed que se pasa pero Agar e Ismael huyeron de Sara al desierto de Parán y allí les citó Dios y bendijo al niño Ismael como a Abraham.

El desierto es una figura bíblica riquísima en significado para nuestra vida de fe. El significado positivo es que la vida de discipulado y seguimiento de Jesús necesita de momentos de desierto, en los cuales nos dejemos conducir por el Señor para quedarnos a solas con él. Jesús se retiró al desierto, no huyó del mundanal mundo. “Regresó del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. No comió nada en estos días y, al cabo de ellos, tuvo hambre” (Lc 4, 1-13).

Muchos cristianos al principio huyeron del mundo al desierto, tanto civiles como militares conversos. Otros lo hicieron para evitar el episcopado. Juan Bautista no se fue por huir del mundo. El profeta Elías tampoco. Teodosio (†529 con 105 años), monje capadocio, cenobita de Palestina, conocido como “el cabelludo”, construyó monasterios que eran como ciudades de santos en el desierto. Pablo (†342 con 113 años) murió en el desierto de la Tebaida, al cual huyó por la persecución de Decio, pues no se sentía con fuerzas para soportar los tormentos. Pasó 90 años sin ver a nadie, hasta que lo fue a visitar san Antonio abad, ya anciano también, que se encontró con un anciano centenario que esperaba sonriente la muerte. Macario “el viejo” (†391), discípulo de san Antonio, murió en el desierto de Escitia (Egipto) tras más de 60 años retirado. En su niñez era pastor y decidió huir de los peligros del mundo.

El desierto no es sólo un lugar físico sino también un tiempo privilegiado para el encuentro con Dios. Significa un parón de la vida cotidiana, para interrumpir las tareas propias de la vida para ofrecer a Dios un momento para la contemplación y la escucha como si fuera el ratito del café. "Por eso voy a seducirla, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón" (Os. 2, 16). En el lenguaje conyugal que utiliza el profeta Oseas para describir la relación entre Dios y su pueblo, vemos como la iniciativa del desierto parte de Dios (como siempre). El desierto es una iniciativa de Dios, por eso quien quiere ser discípulo debe seguir a Dios hacia el desierto, que es donde se revela y muestra tal como es. En el desierto Dios no nos abandona, por el contrario nos cuida, nos protege y nos alimenta. Sigue leyéndose en el Mensaje del Papa en 2019 que Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que (…) por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma).

(…) "Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la Historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: “La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios” (Rom 8, 19)". Sigue diciendo que "si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rom 8, 14) y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención".

"Cuando no vivimos como hijos de Dios -sigue el Mensaje-, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca (…) Es una llamada a abandonar el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirigirnos a la Pascua de Jesús”.

La vida pública de Jesús nos muestra muchos momentos en los cuales él se retira a lugares desolados, o de madrugada (cuando todos duermen y hay silencio), o a lo alto del monte, para orar y estar a solas con Dios; se retira para la oración en el huerto con sus amigos más íntimos a orar al Padre… los conduce a participar de su desierto (Mc. 14, 32ss). Todos podemos hacer un tiempo diario de desierto, un momento para poder hacer silencio interior, olvidar nuestras preocupaciones y alegrías, silenciar nuestra voz para dejarnos acariciar por la presencia del Dios que está junto a nosotros. 

Se inicia la Cuaresma el Miércoles de Ceniza para católicos y anglicanos, luteranos, metodistas, algunos baptistas y presbiterianos. Son unas semanas para preparar el triduo pascual mediante la conversión, mortificación y penitencia, imitando los cuarenta días que Jesús estuvo en el desierto preparando su tarea apostólica. El ayuno es una sola comida normal diaria hoy y el Viernes Santo, para los mayores de edad hasta los 59 años cumplidos. La abstinencia para la Conferencia Episcopal española es de carnes y productos cárnicos a vivir hoy y todos los viernes de Cuaresma, para los mayores de 14 años. Otras Conferencias Episcopales tienen otra normativa. La belga dice que cada uno de abstenga de algo (pan, vino, tabaco, fruta, postre, caramelos, etc.).

Del salmo 50 puede sacarse una bonita jaculatoria para ir repitiendo en Cuaresma y así calentar el alma para los minutos diarios de oración personal: Misericordia, Señor, hemos pecado. Por tu inmensa misericordia, Señor, purifícame de mis pecados. Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.

jueves, 28 de febrero de 2019

AVALANCHA DE DENUNCIAS DE ABUSOS

El uso y el abuso del sexo

Ante la actual avalancha de denuncias por abusos sexuales, de poder y de conciencia, incluidos religiosos y clérigos de la Iglesia católica, del 21 al 24 de febrero Francisco ha convocado a todos los presidentes de todas las Conferencias episcopales del mundo para tratar todos de estos asuntos. Crea cierta sospecha el que los medios de comunicación se dedican nada más que a los abusos sexuales de clérigos y nada a los de poder o de conciencia, denunciados por el Papa, y menos aún los muchísimos a diario que se cometen fuera de la Iglesia cuyos miembros en el planeta no llegan a ser un 20%. Dentro de la Iglesia se dan, como en todas partes pues los clérigos y los religiosos también son de carne y hueso, pero son en un % mínimo aunque está claro que bastaría un único abuso para actuar con prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

Reciente (20-VIII-2018) es la Carta de Francisco a todo el Pueblo de Dios, a toda la Iglesia universal con motivo de la pederastia y mueve a dar gracias a Dios que –ya era hora- se reconozcan los errores y pecados de los de la Iglesia. En ella se lee: “Con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo” (n. 1). “Nos hemos demorado” (n. 2).

Como pide Francisco y ya recomendaba también Juan Pablo II, cabe repasar datos de la Historia dentro y fuera de la Iglesia pues los hay de todos los colores y en todos lados. Martín (†397 con 80 años), obispo de Tours, antes militar y monje, cooperó con san Ambrosio en la lucha por defender la libertad de la Iglesia frente a los abusos e intromisiones del poder civil. Modesto (†486), obispo de Tréveris, gobernó a los cristianos en un pueblo asolado por los francos, desalentado, en la indigencia, en la posguerra, con costumbres desorientadas, inmersos en los vicios y abusos. Teodardo (†670), obispo de Lieja, fue martirizado por querer cortar los abusos económicos de algunas personas distinguidas. Juan de Sahagún (†1479 con 49 años), fraile agustino, en el púlpito hablaba con gran valentía denunciando los abusos de su época, lo que le valió tener enemigos que atentaron contra su vida.

Junípero Serra (†1784 con 71 años), franciscano, misionero en la Baja California, canonizado en Washington en 2015 por Francisco que dijo que Junípero buscó defender la dignidad de la comunidad nativa, protegiéndola de cuantos la habían abusado. Abusos que hoy nos siguen provocando desagrado, especialmente por el dolor que causan en la vida de tantos. Carlos Lwanga, con otros 21 compañeros mártires en Uganda en 1885-87, son primicias de un centenar de mártires cristianos (católicos y anglicanos). Carlos, con 20 años y otros 9 se negaron a las propuestas pederastas del rey Mwanga, que se vengó quemándolos vivos en la colina de Namugongo.

Sabas (†532 con 93 años), anacoreta de Palestina, puso remedio a los abusos en que vivían los eremitas y anacoretas en Palestina que rebosaba de monjes y ermitaños y para ello creó en el valle de Cedrón, a las puertas de Jerusalén, la Grande Laura, un original monasterio con un panal de grutas inhóspitas en una pared rocosa. Andrés Avellino (†1608 con 80 años), fraile “teatino” que, con sabiduría y paciencia y no sin muchas dificultades, llevó a cabo la reforma en Italia de conventos y de muchos cristianos corrientes, pecadores sumidos en todo tipo de abusos. Gaspar de Búfalo (†1837 con 51 años) era un sacerdote fundador de los Misioneros y Hermanas de la Preciosa Sangre que denunciaba los abusos de prelados y cardenales de su tiempo. No hablemos de los que hubo en la época de los Borgia.

En los primeros siglos de cristianismo se tuvo que salir al paso de la permisividad sexual del mundo greco–romano y en la Edad Media tuvo lugar un esfuerzo sin precedentes capaz de dar respuesta al permisivismo sexual al que conducía el ideal del amor puro y romántico —que excluye la procreación— cantado por los trovadores. Los abusos sexuales en el Medievo estaban institucionalizados por la nobleza y muchos campesinos se atrevieron a denunciar su situación e incluso a exigir reparaciones. Fue entonces cuando lo que venía considerándose una "mala costumbre" aceptada tácitamente, un derecho, incluso un privilegio feudal, pasó a convertirse, simplemente, en un crimen: en una malfetría señorial, calificación recuperada por el Papa emérito Benedicto XVI y que utiliza Francisco en la nueva actitud eclesial de “tolerancia cero”.

La versión occidental de esta “mala costumbre” y sus derivaciones habría sido introducida en Latinoamérica por los conquistadores europeos, pese a que se había renovado en España la prohibición del "derecho de pernada" por Fernando “el católico”, en 1486. Muchas jóvenes indígenas fueron sometidas a diversas formas de servidumbre y violencia sexual, practicadas regularmente por los encomenderos, los hacendados y otras autoridades de la vida colonial.

La Historia enseña que entre los islamistas también abundan los abusos y la homosexualidad y se sabe que comerciaron con la esclavitud para venderla en el “nuevo mundo”. Recientemente una activista ha empezado a denunciar por las redes sociales el habitual acoso y agresiones sexuales en la mismísima Meca donde cada año acuden unos dos millones de peregrinos. En junio de 2018 se condenó en Vitoria (España) a un imán por sus delitos sexuales con niñas de 11 y 12 años. Para las mujeres musulmanas que viven en países “árabes- musulmanes”, la violación es su mayor pesadilla y su gran amargura y un martirio porque no se atreven a denunciarlo, por miedo de su propia familia, que las lapiden, y si intentan denunciarlo, según la Ley islámica “Shari’a” hay que demostrarlo con pruebas contundentes o 4 testigos directos (¡jo!). El 75% de las mujeres encarceladas en esos países, lo están por el crimen de haber sido víctimas de una violación transformada por las autoridades islámicas en cargos de fornicación, con el resultado de dictámenes de sentencias de muerte.

Las escuelas islámicas británicas (madrazas) se enfrentan a más de 400 acusaciones de abusos sexuales en los últimos tres años (2016-18), de acuerdo con una investigación llevada a cabo por la BBC; sin embargo, solo unas pocas de estas causas han llevado a una indagación judicial con final exitoso. En el 2009, las denuncias por abusos fueron 89; en el 2010, se duplicaron, y alcanzaron las 178.

El actual Dalai-Lama, desde hace unas décadas, está viviendo en Occidente y se publica en los medios que va por ahí dando conferencias sobre el budismo pero “soto-voce” se “sabe” que su principal motivo es dialogar con monjes occidentales para conocer medidas a imitar en su mundo budista para vencer la pederastia y los abusos sexuales. En septiembre de 2018 se reunió en Holanda con 4 víctimas de presuntas agresiones sexuales por parte de maestros budistas, laicos y monjes. Dalai-Lama dijo que para él eso no era algo desconocido.

En Tailandia el budismo está en crisis por los lujos, las riquezas indecorosas y los abusos sexuales. Una investigación del Departamento de Investigaciones Especiales de Tailandia, una unidad del Ministerio de Justicia de la nación asiática, descubrió un estilo de vida de lo que parecía ser una decadencia alucinante. Las autoridades rastrearon al menos US$ 6 millones en diez cuentas bancarias y la compra de 22 automóviles Mercedes BenzUno de ellos, Wirapol, había construido una mansión en el sur de California, era dueño de una casa grande en su ciudad natal, Ubon Ratchathani, y también había hecho una réplica gigante de la famosa estatua del Buda de Esmeralda que se encuentra en el palacio real de Bangkok, y presumía de ser de 8 toneladas de oro aunque se comprobó que era falso. Ha de cumplir 20 años de prisión.

lunes, 11 de febrero de 2019

¡MAR ADENTRO!

La tarea no es cosa de algunos "genios"

Se lee en el Evangelio que cuando Jesús terminó de hablar a la muchedumbre desde la barca de Pedro, un poco apartada de la orilla, les dijo: remar mar adentro pues aprovecha la ocasión para la formación permanente de los suyos que muchos son pescadores que viven junto al mar. Cuando están en el campo, suelen escucharle agricultores y ganaderos y entonces pone ejemplos de acuerdo con su mentalidad rural.

Al estrenarse el tercer milenio, recién celebrado el Gran Jubileo del 2000, Juan Pablo II escribía en la carta Novo millennio ineunte (NMI, 6-I-2001) que “Ahora tenemos que mirar hacia delante, debemos ‹remar mar adentro›, confiando en la palabra de Cristo: Duc in altum!, experimentado en iniciativas concretas. Es importante que lo que nos propongamos, con la ayuda de Dios, esté fundado en la contemplación y en la oración. El nuestro es un tiempo de activismo, con el riesgo fácil del ‹hacer por hacer›. Tenemos que resistir esta tentación".

El afán evangelizador de Francisco ayuda a despertar, a salir (como Jesús) pues las multitudes quieren oír y ver a Jesús, no a fulano o mengano. El Papa argentino impulsa pastoralmente lo mismo que el Papa polaco quien, por ejemplo, en Exh. postsinodal “Ecclesia in Africa" (EAf, 1995) insistía una vez más ante los africanos, aunque no a ellos solamente, que “se debe ayudar a los laicos a tomar cada vez más conciencia del papel que deben ocupar en la Iglesia, reconociendo así la misión que les es propia como bautizados y confirmados (…) que sean testigos fieles del Evangelio en su ámbito de acción”.

Jesús enseña, otra vez junto al lago de Tiberíades, que llama a sus discípulos para ser enviados al mundo entero y se trata de que cada bautizad@ corresponda a su vocación y a la misión. Dos cosas parejas e inseparables. Dios no llama sin saber para qué y sus discípulos han de tener conciencia clara de que la llamada al cristianismo no es un adorno social, un estar para ver que alguien haga algo. Entusiasma oír al profeta Isaías que nos dice: “el Señor decía: «¿A quién enviaré? ¿y quién irá de parte nuestra»? Dije: «Heme aquí: envíame» (Is 6, 1-2a. 3-8). También en esta ocasión junto al lago notamos que “Dios –como escribió Juan Pablo II- nos pide una colaboración real a su gracia y (…) es el momento de la fe (…) de decir: En tu nombre, echaré las redes” (NMI).

Aunque uno sea un miserable, poca cosa, pocos talentos naturales, es bueno tener presente el ejemplo de san Pablo que confesaba que “como a un abortivo, se me apareció a mi también. Porque yo soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol (…) Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que se me dio no resultó vana” (1Cor 15, 1-11). Sigue diciéndo el Papa Wojtyla que "la Iglesia animada por la experiencia del Resucitado retoma hoy su camino para anunciar a Cristo al mundo (…) Conviene descubrir el capítulo V de Lumen gentium dedicado a la “vocación universal a la santidad”. Este don de santidad se da a cada bautizado. Es un compromiso que no sólo afecta a algunos cristianos. Este ideal de perfección no ha de ser malentendido, como si implicase una especie de vida extraordinaria, practicable sólo por algunos “genios” (NMI). Y se sigue leyendo: “El compromiso de la evangelización es indudablemente una prioridad. Ha pasado ya la situación de una sociedad cristiana. Hoy se ha de afrontar la nueva evangelización y hace falta reavivar en nosotros el impulso de los orígenes, el ardor de después de Pentecostés. Esta pasión no podrá ser delegada a unos pocos especialistas. Es necesario un compromiso cotidiano (…) Es necesario, pues, que la Iglesia del tercer milenio impulse a todos a tomar conciencia de la propia responsabilidad” (NMI).

En la Ex. Christefideles laici, (ChL) 
tras el Sínodo sobre los laicos recordaba una vez más que “En nuestro tiempo, en la renovada efusión del Espíritu de Pentecostés que tuvo lugar con el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha madurado una conciencia más viva de su naturaleza misionera y ha escuchado de nuevo la voz de su Señor que la envía al mundo (…) No hay lugar para el ocio. Cada cristiano ha sido configurado con Cristo, ha sido injertado como miembro vivo en la Iglesia y es sujeto activo de su misión de salvación(…) Leemos en un texto límpido y denso de significado del Concilio Vaticano II –sigue leyéndose: «como partícipes del oficio de Cristo sacerdote, profeta y rey, los laicos tienen su parte activa en la vida y en la acción de la Iglesia (...) participan con diligencia en las obras apostólicas… poniendo a disposición su competencia» (Apostolicam actuositatem, 10). El mandato de Jesucristo «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16, 15) sigue cargado de una urgencia que no puede decaer (ChL).

(…) «El apostolado que cada uno debe realizar es la forma primordial y la condición de todo el apostolado de los laicos, incluso del asociado, y nada puede sustituirlo. A este apostolado están llamados y obligados todos los laicos, cualquiera que sea su condición, aunque no tengan ocasión o posibilidad de colaborar en las asociaciones» (Apostolicam actuositatem, 16). En el apostolado personal existen grandes riquezas de cada uno de los fieles laicos.

El papa Francisco coincide la misma idea evangélica en su primera Exh. Evangelii gaudium (EvG, XI-2013) 
y recuerda que “evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan (…) no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón” (EvG, 262).

A veces nos parece que nuestra tarea no ha logrado ningún resultado (toda la noche hemos estado bregando y no hemos pescado nada le dicen los pescadores a Jesús), pero la misión no es un negocio ni un proyecto empresarial, no es tampoco una organización humanitaria, no es un espectáculo para contar cuánta gente asistió gracias a nuestra propaganda” (EvG, 279). Es sano acordarse de los primeros cristianos y de tantos hermanos a lo largo de la Historia que estuvieron cargados de alegría, llenos de coraje, incansables en el anuncio y capaces de una gran resistencia activa. Hay quienes se consuelan diciendo que hoy es más difícil” (EvG, 263).